Comunión Plenaria (Oliverio Girondo, 1942)
Los que me conocen sabrán cuanto me gusta este poema, más de una vez lo leo, más de una vez lo cito, más de una vez lo pienso y son muchas las veces que lo recito. Gracias otra vez Oliverio,,,gracias.
Los nervios se me adihieren
al barro, a las paredes,
abrazan los ramajes,
penetran en la tierra,
se esparcen por el aire,
hasta alcanzar el cielo.
El mármol, los caballos
tienen mis propias venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto
al ver matar un toro!...
Si diviso una nube
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho:
¿Seré yo esa piedra?
Nunca sigo a un cadáver
sin quedarme a su lado.
Cuando ponen un huevo,
yo también cacareo,
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.
Los nervios se me adihieren
al barro, a las paredes,
abrazan los ramajes,
penetran en la tierra,
se esparcen por el aire,
hasta alcanzar el cielo.
El mármol, los caballos
tienen mis propias venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
¡Las veces que me he muerto
al ver matar un toro!...
Si diviso una nube
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho:
¿Seré yo esa piedra?
Nunca sigo a un cadáver
sin quedarme a su lado.
Cuando ponen un huevo,
yo también cacareo,
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.

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